Washington lanzó una nueva ola de bombardeos sobre objetivos iraníes, en la décima noche consecutiva de ataques, mientras crece la tensión en torno al estrecho de Ormuz.

Estados Unidos volvió a atacar posiciones en Irán y sumó una nueva jornada de operaciones militares, en una campaña que ya lleva diez noches consecutivas de bombardeos.
El Comando Central estadounidense (CENTCOM) informó que la ofensiva busca reducir las capacidades militares iraníes utilizadas para atacar embarcaciones comerciales que circulan por el estrecho de Ormuz, una de las principales rutas marítimas para el transporte internacional.
La escalada militar también dejó un saldo de bajas entre las fuerzas estadounidenses desplegadas en Medio Oriente. Durante el fin de semana, el Departamento de Defensa confirmó la muerte de dos soldados en una base ubicada en Jordania, mientras continúa la búsqueda de un tercer militar desaparecido.
Además, otro integrante de las fuerzas estadounidenses falleció en Irak durante la detonación controlada de municiones sin explotar pertenecientes a un dron iraní de ataque que había sido derribado.
Según funcionarios estadounidenses citados por CBS News, alrededor de un centenar de militares resultaron heridos durante los ataques iraníes contra bases estadounidenses en la región desde el inicio de la escalada. La mayoría ya se reincorporó a sus tareas.
El portavoz del Pentágono, Sean Parnell, precisó que 96% de los afectados ya se recuperó y señaló que la mayoría de las lesiones fueron conmociones cerebrales leves.
















