En el marco de Octubre Rosa, especialistas destacan la detección temprana y las terapias personalizadas como claves para mejorar el pronóstico de la enfermedad.

El diagnóstico y el tratamiento del cáncer de mama avanzan hacia una medicina cada vez más personalizada, con procedimientos menos invasivos y terapias adaptadas a las características de cada tumor. En la Argentina se estiman más de 20.750 nuevos casos por año, mientras que la mortalidad por esta enfermedad registra un descenso sostenido.
Según un análisis de la Dirección Nacional de Cáncer, la mortalidad disminuyó a un ritmo anual del 1,7% entre 2014 y 2026. Los especialistas atribuyen esta tendencia, entre otros factores, a la detección precoz y a las mejoras terapéuticas.
En el marco de Octubre Rosa, los profesionales remarcan que los controles periódicos siguen siendo fundamentales. La mamografía es el principal estudio para detectar lesiones pequeñas antes de que puedan palparse. También existen herramientas como la tomosíntesis 3D, la ecografía y la resonancia magnética, cuya indicación depende de las características de cada paciente.
Otro de los avances es la personalización de los tratamientos. El análisis del tipo de tumor y de sus características permite seleccionar terapias más específicas, incorporar inmunoterapia en determinados casos y evitar procedimientos innecesarios. En el ámbito quirúrgico, además, se busca preservar la mama cuando es posible y reducir las intervenciones sobre los ganglios axilares para disminuir el riesgo de secuelas.
Los especialistas también advierten que la enfermedad puede desarrollarse sin dolor ni cambios visibles. Por eso, recomiendan consultar ante la aparición de un nódulo en la mama o la axila, alteraciones en la piel, retracción del pezón, cambios en el tamaño mamario o secreciones espontáneas. Estos signos no implican necesariamente cáncer, pero requieren evaluación médica.
Aunque el riesgo aumenta con la edad y entre el 5% y el 10% de los casos se relacionan con formas hereditarias, la ausencia de antecedentes familiares no descarta la enfermedad. Mantener un peso saludable, realizar actividad física y limitar el consumo de alcohol también puede contribuir a reducir el riesgo.
El abordaje interdisciplinario y la detección temprana son claves para mejorar los resultados. Cuando el cáncer se identifica en etapas iniciales, las posibilidades de curación son altas; en casos avanzados, los tratamientos actuales también pueden prolongar la supervivencia y mejorar la calidad de vida.

















