El pasivo público superó los US$14.357 millones en el primer semestre de 2026, mientras el Gobierno enfrenta la falta de divisas y la presión sobre las reservas internacionales.

La deuda externa pública de Bolivia alcanzó un nivel histórico al llegar a US$14.357,7 millones al cierre del primer semestre de 2026, según informó el Banco Central de Bolivia (BCB).
El monto representa un aumento de US$193,4 millones respecto de diciembre de 2025 y reavivó el debate sobre la sostenibilidad de las finanzas públicas del país, que atraviesa dificultades vinculadas a la escasez de divisas, la menor actividad económica y la presión sobre sus reservas internacionales.
Entre enero y junio, Bolivia recibió desembolsos externos por US$1.217,8 millones, destinados principalmente a asistencia presupuestaria, proyectos de inversión pública y medidas de fortalecimiento de la gestión económica.
Durante el mismo período, el Gobierno suscribió cuatro nuevos contratos de préstamo y realizó una emisión de títulos de deuda por US$1.322,3 millones.
El incremento del endeudamiento generó críticas de sectores opositores y analistas económicos, que cuestionaron la estrategia oficial de recurrir cada vez más al financiamiento internacional para sostener las cuentas públicas.
Frente a estos cuestionamientos, el Banco Central defendió la situación financiera del país y aseguró que los principales indicadores de solvencia aún se encuentran dentro de parámetros considerados manejables.
Según el organismo, la deuda externa representa el 26,5% del Producto Interno Bruto, por debajo del umbral de referencia del 40% utilizado internacionalmente para evaluar la sostenibilidad de la deuda en economías de ingresos bajos.

















