
El esquema vigente mantiene diferencias en el peso del voto entre las provincias y no se actualiza de acuerdo con el crecimiento poblacional.
La composición actual de la Cámara de Diputados genera una fuerte desigualdad en la representación de los ciudadanos. El problema se relaciona con el sistema establecido hace décadas, que mantiene un piso de cinco diputados por provincia y no fue actualizado de acuerdo con los últimos censos.
El artículo 45 de la Constitución Nacional establece que la cantidad de diputados debe guardar relación con la población de cada distrito. Sin embargo, el sistema vigente provoca que las provincias menos pobladas tengan una mayor representación en relación con sus habitantes.
Un ejemplo de esta diferencia se observa entre Tierra del Fuego y la provincia de Buenos Aires. Según el Censo 2022, Tierra del Fuego tiene un diputado cada 38.000 habitantes, mientras que en Buenos Aires la relación es de un diputado cada 250.342 habitantes. De esta manera, el voto de un ciudadano fueguino tiene un peso mucho mayor en la Cámara que el de un bonaerense.
La situación se mantiene desde el retorno de la democracia y tiene su origen en el Decreto-Ley 22.847, dictado durante la última dictadura militar, que estableció el actual piso de cinco diputados por provincia.
Frente a este escenario, se plantea la necesidad de sancionar una nueva ley que actualice la representación según el Censo 2022. Entre las propuestas se encuentran establecer un mínimo de cuatro diputados por provincia, reajustar la cantidad de representantes de acuerdo con la población y reducir la cifra repartidora a 140.000.
El objetivo es disminuir las diferencias entre las provincias, garantizar una representación más proporcional y cumplir con lo establecido por la Constitución Nacional.
















