
El Senado aprobó en general la reforma de la Ley de Salud Mental impulsada por el Gobierno nacional, con 42 votos afirmativos y 21 negativos. El proyecto habilita las internaciones involuntarias en determinadas circunstancias y ahora será girado a la Cámara de Diputados.
Entre los principales cambios, se establece que un médico, preferentemente psiquiatra, podrá disponer una internación involuntaria ante un riesgo grave para la vida o la integridad física del paciente o de terceros. En situaciones de emergencia, la decisión podrá ser tomada por un solo profesional, aunque deberá ser revisada por un equipo interdisciplinario dentro de las 48 horas.
La iniciativa también mantiene la prohibición de crear manicomios, incorpora las adicciones en general como problemáticas de salud mental —incluida la ludopatía— y establece que los menores deberán recibir atención de equipos especializados y permanecer internados en espacios separados de los adultos. Además, prevé mecanismos de cooperación financiera entre la Nación y las provincias.
Durante el debate, la presidenta de la Comisión de Salud, Ivana Arrascatea, defendió la reforma al sostener que busca permitir una intervención oportuna ante situaciones de riesgo. En cambio, legisladores opositores cuestionaron la falta de recursos para implementar los cambios y advirtieron sobre las nuevas responsabilidades que asumirán las provincias.
La jefa del bloque de La Libertad Avanza, Patricia Bullrich, remarcó que la internación involuntaria será una medida excepcional y afirmó que el objetivo es fortalecer la prevención. El proyecto recibió modificaciones durante su tratamiento para reunir el respaldo de los bloques aliados.
Al comienzo de la sesión, la presidenta del Senado, Victoria Villarruel, tomó juramento a Claudia López, quien asumió su banca en reemplazo del fallecido senador Juan Carlos Pagotto. El cuerpo también rindió homenaje a dirigentes políticos y aprobó otras iniciativas parlamentarias.

















