
El oficialismo consiguió una victoria clave en el Senado al aprobar la ley de modernización laboral por 42 votos a favor y 30 en contra, tras más de quince horas de debate. La iniciativa ahora será girada a la Cámara de Diputados, donde el Gobierno buscará convertirla en ley antes de fin de mes.
La propuesta impulsada por el gobierno de Javier Milei contó con el respaldo de La Libertad Avanza, la UCR, el PRO y distintos bloques provinciales. En cambio, el interbloque peronista y aliados votaron en rechazo y cuestionaron la constitucionalidad del proyecto.
La reforma introduce cambios estructurales en el sistema laboral: incentivos fiscales para promover el empleo formal, topes a las indemnizaciones, habilitación de convenios por empresa, creación del banco de horas y límites al derecho de huelga en servicios esenciales. También contempla la creación del Fondo de Asistencia Laboral (FAL), destinado a financiar despidos mediante aportes empresariales.
Desde el oficialismo defendieron la norma como una herramienta para fomentar la inversión y reducir la litigiosidad laboral. La oposición, en tanto, advirtió que podría implicar un retroceso en derechos adquiridos.
Con esta aprobación, el Ejecutivo suma otro paso en su agenda de reformas estructurales y traslada la discusión a Diputados, donde se anticipa un nuevo debate intenso.

















