
Irán lanzó una nueva ofensiva contra objetivos de Estados Unidos e Israel que incluyó ataques a buques y una lluvia de misiles sobre la ciudad de Haifa, donde al menos cuatro personas murieron tras el impacto en un edificio residencial.
Según informó el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica, la operación alcanzó un portacontenedores israelí y el buque de asalto estadounidense USS Tripoli (LHA-7), que debió retirarse tras el ataque.
Los misiles también impactaron en instalaciones estratégicas, incluidas plantas petroquímicas y centros militares en distintas ciudades israelíes, en una ofensiva que marca un nuevo nivel de intensidad en el conflicto regional.
Desde Teherán advirtieron que, ante nuevos ataques contra su territorio, responderán con acciones “mucho más devastadoras”, mientras crece la preocupación internacional por una posible interrupción de rutas clave como el estrecho de Bab el Mandeb.
En paralelo, Rusia instó a frenar los ataques sobre infraestructura civil y energética, alertando sobre el riesgo de un desastre mayor en la región.
El escenario en Medio Oriente continúa agravándose, con temores de una escalada que afecte el comercio y la seguridad global.
















