
La crisis económica golpea con fuerza a Mar del Plata, donde más de 200 comercios cerraron tras el fin de la temporada de verano, profundizando un escenario de caída del consumo y aumento del desempleo.
El impacto se refleja en los principales corredores comerciales, con locales vacíos y carteles de alquiler que se multiplican, especialmente en zonas tradicionales que hoy muestran una fuerte retracción de la actividad.
Según relevamientos del sector, cerca del 8% de los negocios se encuentran cerrados, con rubros como indumentaria y joyería entre los más afectados por la baja en las ventas.
Mientras tanto, algunos sectores logran sostener mayor dinamismo, aunque con alta rotación de inquilinos y estrategias comerciales más flexibles para sobrevivir al contexto.
Frente a este panorama, crecen alternativas como los showrooms y las ventas online, en un cambio de modelo que empieza a desplazar al comercio tradicional.
La postal actual combina recesión, transformación y preocupación en una de las principales ciudades turísticas del país, que enfrenta uno de sus momentos más complejos en los últimos años.
















