Un nuevo sismo complicó las tareas de rescate tras el devastador terremoto que dejó más de 1.400 muertos. El papa León XIV envió una ayuda económica y pidió el respaldo de la comunidad internacional.

Venezuela continúa atravesando una emergencia humanitaria luego de los terremotos que sacudieron al país el pasado miércoles. Mientras las brigadas de rescate siguen buscando sobrevivientes entre los escombros, una nueva réplica volvió a generar alarma en las zonas más afectadas y obligó a interrumpir momentáneamente algunos operativos.
El movimiento sísmico, de magnitud 4,9, tuvo su epicentro en el mar Caribe, frente a la costa central venezolana. Aunque no provocó daños de gravedad adicionales, fue percibido con intensidad en distintas ciudades y sembró temor entre los habitantes y los equipos de emergencia que trabajan en edificios colapsados.
El balance oficial se mantiene en 1.430 personas fallecidas y 3.238 heridas como consecuencia de los terremotos de magnitud 7,2 y 7,5 que golpearon principalmente al estado de La Guaira. Las autoridades advirtieron que las réplicas son habituales tras un evento de esta magnitud y recomendaron evitar construcciones dañadas ante el riesgo de nuevos derrumbes.
En medio de la tragedia, el papa León XIV expresó su cercanía con el pueblo venezolano y reclamó el apoyo de la comunidad internacional para asistir a los damnificados. Además, el Vaticano anunció el envío de una primera ayuda económica de 100.000 euros a través de la Limosnería Apostólica para colaborar con las tareas de asistencia.
Durante el rezo del Ángelus, el Sumo Pontífice manifestó sus condolencias por las víctimas, acompañó espiritualmente a los familiares de los fallecidos y agradeció el esfuerzo de quienes participan en las tareas de rescate. También reiteró su pedido para que la solidaridad internacional acompañe a Venezuela en la reconstrucción tras el desastre.
La ayuda fue coordinada con representantes de la Iglesia en el país, entre ellos el nuncio apostólico y el arzobispo de Caracas, quienes mantienen contacto permanente con el Vaticano para evaluar las necesidades más urgentes de la población afectada.
A su vez, la Conferencia Episcopal Venezolana convocó una jornada de oración por las víctimas y las comunidades golpeadas por el terremoto, mientras continúan las labores de búsqueda y asistencia en las regiones más castigadas. Con las réplicas aún presentes y miles de personas afectadas, el país permanece en estado de máxima alerta frente a una de las peores catástrofes naturales de su historia reciente.
















