
El plan de reducción del Estado avanza con el cierre del programa de retiros voluntarios en ANSES y el inicio de una nueva etapa en el INTA, donde se proyecta una fuerte disminución de personal.
Según fuentes gremiales, el organismo previsional apunta a recortar miles de puestos mediante retiros, despidos y reasignaciones, mientras que en el INTA se prevé una reducción de hasta el 25% de su planta.
La medida forma parte de una política más amplia impulsada por el gobierno de Javier Milei, que también impactaría en otras instituciones públicas como el CONICET, el INDEC y el ENACOM.
Desde los sindicatos manifestaron su rechazo y advirtieron sobre el impacto en el funcionamiento de los organismos, especialmente en áreas clave como la investigación y los servicios productivos.
El proceso podría alcanzar a decenas de miles de trabajadores en todo el país, en medio de un clima de creciente tensión con los gremios estatales.















