
Miles de manifestantes reunidos en El Alto rechazaron cualquier instancia de diálogo con el Gobierno y ratificaron su pedido de renuncia del presidente Rodrigo Paz, en medio de una crisis que ya lleva más de un mes.
La crisis política en Bolivia sumó un nuevo capítulo este martes, cuando un multitudinario cabildo realizado en la ciudad de El Alto resolvió rechazar toda propuesta de diálogo impulsada por el Gobierno y mantener firme el reclamo de renuncia del presidente Rodrigo Paz.
La convocatoria reunió a representantes vecinales, organizaciones sociales, sindicatos y dirigentes campesinos que respaldan las medidas de protesta que desde hace 33 días afectan a distintas regiones del país.
Durante el encuentro, los participantes aprobaron una serie de resoluciones orientadas a profundizar las acciones de presión contra el Ejecutivo. Entre ellas, declararon un estado de emergencia movilizado permanente y ratificaron la continuidad de las protestas y bloqueos en rutas estratégicas.
Los sectores movilizados responsabilizan al mandatario por la compleja situación económica y social que atraviesa Bolivia, marcada por dificultades en el abastecimiento de combustibles, alimentos y medicamentos.
Mientras tanto, la tensión continúa creciendo. Organismos internacionales expresaron preocupación por las consecuencias humanitarias de los bloqueos, mientras que cámaras empresariales advirtieron sobre importantes pérdidas económicas derivadas de la paralización de actividades.
De acuerdo con informes oficiales, cerca de un centenar de cortes mantienen afectadas las principales conexiones viales del país, complicando el transporte de productos esenciales y profundizando el impacto de la crisis en distintos sectores de la población.
















