Los devastadores sismos que sacudieron Caracas y La Guaira dejaron al menos 235 fallecidos, miles de heridos y cientos de desaparecidos. Equipos de rescate trabajan contrarreloj mientras llega ayuda internacional.

Venezuela atraviesa una de las mayores emergencias de su historia reciente tras los terremotos de magnitud 7,2 y 7,5 que impactaron durante la noche del miércoles en distintas regiones del país. El balance oficial reporta al menos 235 muertos y más de 4.300 heridos, mientras continúan las tareas de búsqueda entre edificios colapsados.
Las zonas más afectadas fueron la capital, Caracas, y el estado de La Guaira, donde las autoridades declararon la emergencia por desastre natural. Además de las pérdidas humanas, miles de familias quedaron sin hogar y numerosos inmuebles sufrieron daños severos o quedaron completamente destruidos.
Según datos difundidos por las autoridades, todavía hay 157 personas desaparecidas y alrededor de 200 permanecen atrapadas bajo los escombros. Los equipos de rescate trabajan sin descanso con la esperanza de encontrar sobrevivientes en las estructuras derrumbadas.
La magnitud de la tragedia también provocó situaciones de tensión social. En La Guaira se registraron saqueos en comercios y viviendas dañadas por los movimientos sísmicos, mientras fuerzas de seguridad intentan controlar la situación en las áreas más afectadas.
Los terremotos estuvieron seguidos por más de un centenar de réplicas, lo que complica las tareas de rescate y mantiene en alerta a la población. Las autoridades pidieron calma y colaboración para facilitar el trabajo de los organismos de emergencia.
Frente a la catástrofe, distintos países y organismos internacionales comenzaron a enviar ayuda humanitaria. Estados Unidos anunció un paquete de asistencia de 150 millones de dólares y el despliegue de brigadas especializadas en rescate. También ofrecieron apoyo Francia, España, Colombia, la Unión Europea y las Naciones Unidas.
Por su parte, el papa León XIV realizó una donación destinada a la atención de los damnificados, mientras que organismos multilaterales evalúan mecanismos de cooperación para colaborar en la reconstrucción de las zonas afectadas.
Con miles de personas desplazadas y una extensa infraestructura dañada, Venezuela enfrenta ahora el desafío de atender la emergencia inmediata y avanzar en la recuperación tras uno de los desastres naturales más graves registrados en el país en las últimas décadas.

















